Beatriz Busaniche

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Bienes comunes: Un marco y un caleidoscopio de prácticas sociales para otro mundo posible

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Trabajo del Grupo Temático de Bienes Comunes (Commons) en el Foro Social Temático, Porto Alegre, Brasil. 28 de enero de 2012.


Retos del contexto actual: siniestra colaboración entre estados y mercado

Estado y mercado, al menos en sus formas hegemónicas, están íntimamente conectados y es difícil diferenciar sus acciones. Incluso aquellos que creemos en la posibilidad de un estado democrático, garante del bienestar, nos encontramos frente a estados que no se avergüenzan de someterse a la banca -principal causante de las recientes crisis- mientras recortan gastos sociales. Ambos comparten la misma valoración de la ideología del progreso y la competencia, y están comprometidos con un modelo de desarrollo y crecimiento económico que destruye el planeta y la riqueza de los bienes comunes, desmantelando nuestras formas de subsistencia para sustituirlas por mercancías. Vale como ejemplo el hecho de que en medio de la selva amazónica la empresa minera brasileña VALE esta construyendo la represa Belo Monte, con un impacto devastador para la biodiversidad y los pueblos indígenas de la región.
Tal cercamiento de lo que nos es común, se realiza a través de mecanismos diversos:
* Legales: Tratados de Libre Comercio, de Protección de Inversiones, de Propiedad Intelectual, en la OMC, la OMPI, y otros organismos internacionales,
* Económicos: como el avance y apropiación privada de los territorios
* Tecnológicos: mediante organismos genéticamente modificados -OGM- , sistemas de restricción de acceso a la cultura -DRM- , geoingenierías, etc.

Entonces, “cuando el último árbol haya sido derribado, y el último rio contaminado” seguirán cercando los fundamentos de la vida a escala nanotecnológica. Todos estos fenómenos son parte de una de las grandes historias todavía no contadas de nuestro tiempo: el proceso de cercamiento de los bienes comunes, que va más allá de la privatización, que involucra despojo y fragmentación social.

Mientras tanto, los mismos estados y el mercado, han preparado la trampa del capitalismo verde, que tratarán de imponer en Rio+20. Esto no es sino la próxima ronda de cercamiento, mercantilización y financialización de la naturaleza.

En paralelo, estados y corporaciones conducen una guerra contra el derecho a compartir, mediante tratados como ACTA
(Anti-Counterfeiting Trade Agreement), propuestas de leyes como SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (ProtectIP Act), ataques directos contra organizaciones como Wikileaks, regulaciones que impiden el reuso e intercambio de semillas, la promoción de más patentes sobre conocimientos tradicionales. Todos estos son signos distintivos del momento que vivimos.

La noción de bienes comunes y la convergencia de los movimientos sociales

Los bienes comunes no son bienes. Significan, al mismo tiempo, prácticas sociales basadas en el principio del commoning (el hacer común), claramente distintas de las prácticas típicas del duopolio Estado / Mercado. Además, son un marco conceptual para el análisis sobre el futuro que queremos. Los commons funcionan como un sistema operativo diferente a nivel de comunidad y quizás (y ahí reside el reto) también para la sociedad en su conjunto. Entonces, la construcción de este marco conceptual es una dinámica que requiere escuchar lo que cada movimiento social percibe como bien común. Se requiere conocer más sobre las prácticas específicas del commoning, sean estas basadas en comunidades indígenas y campesinas, bancos de semillas locales, iniciativas no mercantiles de acceso a la vivienda en las ciudades o en comunidades de desarrolladores de cultura digital y software, para entender lo que tienen de similar y aprender sobre los procesos de cercamiento que sufre cada campo, tanto los silenciosos como los más sonados. Todo esto puede ayudarnos a encontrar un camino que supere las limitaciones de los dualismos como público y privado, estatal o de mercado, individual o colectivo. De esta manera, aspiramos construir escenarios nuevos, estructurados bajo principios de gobernanza creativos desde las bases.

Resistencia y construcción: bienes comunes, haceres comunes

Los procesos de cercamiento también encuentran resistencias. Y buena parte de ellas pueden ser comprendidas desde la perspectiva de los commons. Al mismo tiempo, en cada continente, comunidades organizadas enfrentan estos desafíos. Como en Bolivia, el emblemático caso del TIPNIS, territorio indígena y parque nacional amenazado por la construcción de una carretera que partirá en dos un parque aún intacto. Las organizaciones indígenas marcharon más de 600km durante dos meses, en defensa de sus formas de vida basadas en la comunión con la naturaleza y el autogobierno, obteniendo extraordinario apoyo y solidaridad urbana. Como esta lucha local, la resistencia es global. La defensa del agua como bien común encuentra comunidades organizadas en resistencia en las Américas, Europa, Asia y África. En Italia se recogieron 27 millones de firmas en un referendum hecho en el 2011 por el “Agua como bien común”.

En cada continente surgen movimientos como los Occupy, los indignados, movimientos que no sólo resisten sino que buscan alternativas. En todo el mundo las personas cooperan a través de Internet para crear obras y herramientas basadas en la práctica social de compartir -Wikipedia, el software libre, son los ejemplos más visibles- , y así se construyen nuevas formas de movilización social que pueden ser pensadas y articuladas desde la visión de los commons.

La resistencia llega también acompañada de visiones propositivas, en particular a partir de las prácticas sociales de los bienes comunes, que se configuran como un marco alternativo para la transformación de la vida cotidiana, así como para el diseño de normas y políticas públicas que reconocen la autogestión como elemento central para la transformación social.

Algunos ejemplos de la rica variedad de experiencias, innovaciones y producciones basadas en los commons son, entre tantas otras: estrategias de consumo colaborativo ligadas al trueque y a la práctica de compartir, sistemas de gestión comunitaria de recursos compartidos como bosques, canales de agua, áreas de pesca, así como numerosas iniciativas en los bienes comunes del mundo digital. Juntas ofrecen un caleidoscopio rico en autodeterminación y gestión colectiva de recursos compartidos. Las prácticas sociales relacionadas a este paradigma tienen rasgos en común. El principal es que se sostienen en la idea de que la realización personal depende de la realización de los demás, y viceversa, y así, de alguna forma borran las fronteras entre el interés particular y el interés colectivo.

Contradicciones, inquietudes y retos

Obviamente, en este proceso, los retos son múltiples. Por un lado, muchas cosas están lejos de ser consensuales. Por otro lado, hace falta explorar muchos matices del paradigma – y esta exploración será parte del proceso de apropiación del mismo.

Hay visiones divergentes entre los defensores y reproductores de los comunes digitales que tienden a invisibilizar su dependencia del mundo “analógico” por una parte (las computadores no pueden producir comida), y los ecologistas o comunidades tradicionales que tienden a subestimar el potencial transformador social de las tecnologías y la cultura libres, por otra. Hay quienes creen que el derecho a compartir y la autogestión es suficiente para conciliar el deseo universal de justicia social sin agotar los recursos naturales, y otros que lo dudan. Hay quienes critican que la propuesta de los bienes comunes sigue calcada en la propiedad y la dominación de la naturaleza y por ello tiende a ser antropocéntrico y otros que ven el los bienes la posibilidad de comunión entre naturaleza y cultura.

Al mismo tiempo, las inquietudes son muchas: Una de las más recurrentes es la tensión entre lo local, lo regional y lo global. No se puede pensar en haceres comunes sin pensar en un sujeto social, en ‘comunidad’. Por ello es más fácil pensar este paradigma a nivel local. Hacer lo mismo a nivel global es un reto grande pero inescapable, porque la tierra es una sola y tenemos no solamente el derecho sino también la responsabilidad de compartirla. Cuál será el rol de un Estado que se entienda como defensor de los bienes comunes en enfrentar este reto?

Más allá de estas exploraciones, para poder consolidar alternativas al modelo vigente, visualizarlas y comunicarlas, hace falta nombrarlas. Sin embargo, nuestro lenguaje está tan atravesado por la terminología del duopolio estado/mercado o la de ideologías de diferente índole que hay que darse a la tarea de desarrollar un nuevo vocabulario del mundo que queremos. Resolver el problema de la denominación de “los bienes comunes que no son bienes” no puede ser un proceso cerrado. Los invitamos a construir este vocabulario colectivamente de manera tal que se pueda adaptar a la diversidad de contextos en los que actuamos.

Los “commons” están ahí delante de nuestros ojos. Juntos encontraremos la forma de cómo nombrarlas y, más importante aún, de cómo convertirlas en una diversidad de sistemas de gobernanza basada en principios del “commoning”.

Written by Bea

enero 28th, 2012 at 9:06 am

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One Response to 'Bienes comunes: Un marco y un caleidoscopio de prácticas sociales para otro mundo posible'

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  1. muy buena nota. la comparto

    Juan

    2 feb 12 at 12:52 PM

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